martes, 22 de julio de 2014

Enigma Policial. El Caso del hombre atado.


Fuente del relato: 43 Nuevos Crímenes para resolver (Daniel Samoilovich).

Tras un agradable almuerzo, el profesor Sisley y su amigo, el notario Alfred Ericson, se encaminaron al despacho de éste en un edificio de la Avenida Madison; no tan agradable fue la sorpresa de ambos al atravesar la sala de espera del despacho y entrar en él. Allí estaba la caja fuerte abierta, papeles desparramados por todo el piso, y sobre los papeles, como si fuera un lechón presentado en una bandeja, firmemente atado y con cinta adhesiva en la boca, el joven secretario de Ericson, Albert Barney. El notario se precipitó a auxiliar a su ayudante, que en tan desairada posición estaba, mientras Sisley pegaba una ojeada a la caja fuerte. Ahí adentro se veían apilados varios sobres que probablemente contuvieran documentos, un pequeño estuche cerrado de cartón azul y no mucho más.

Mientras tanto, Barney parecía repuesto, y en condiciones de contar su odisea:

- Estaba trabajando, con la caja fuerte abierta, cuando aparecieron los ladrones. No sé cómo habrán entrado, tal vez con una ganzúa. Eran tres, y estaban armados. Me ataron así como usted me encontró, y se precipitaron sobre la caja fuerte, tomaron el dinero y, no contentos con eso, empezaron a revolver el despacho, abriendo carpetas, volcando su contenido y revolviendo por todos lados.

- ¿Había cosas de valor en la caja? - preguntó Sisley a su amigo.

- Había unos 20.000 mil dólares en efectivo, creo, algo más que de costumbre. De todos modos, el dinero estaba asegurado. Lo que más me preocupa es el desorden, y el susto que le han hecho pasar a este pobre joven.

- ¿Qué hay en el estuche de cartón?

- Una medalla que le dieron a mi padre en la guerra. ¿Se la han llevado?, eso me apenaría mucho , la verdad.

Sisley se dirigió a la caja fuerte, se puso unos guantes, abrió el estuche y confirmó que la medalla estaba allí. Luego se dirigió al secretario.

- ¿A qué hora fue el asalto?

- Serían las 13, más o menos, y habrán estado aquí unos diez minutos. Cuando se fueron traté de soltarme, pero no pude moverme un milímetro; como usted vio me habían atado bastante bien.

- Efectivamente, lo ataron muy bien, pero todo lo demás lo hicieron muy mal. Me temo, Alfred, que este joven estuvo en complicidad con los ladrones.

Qué lo lleva a Sisley a sospechar del secretario?



Pueden hallar la solución a este enigma en:





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