martes, 6 de junio de 2017

Mnemotecnia. Palacio Mental (Mind Palace)




Hacía mucho tiempo que tenía pendiente escribir este artículo. Era, a mi modo de ver, el último gran tema sobre Mnemotecnia que aún no había abordado en el Blog.


Quienes estén familiarizados con personajes como Sherlock Holmes (sobre todo si ven la serie de la BBC), Patrick Jane (protagonista de la serie The Mentalist) o incluso el temible Hannibal Lecter (y su versión televisiva, Hannibal), tal vez conozcan, al menos de modo conceptual, qué es un Palacio mental, en qué consiste y para qué se usa.

Comenzaré desde cero, sin asumir que quien lee esta nota sabe algo sobre la temática.


¿Qué es un Palacio mental y para qué sirve?

El Palacio mental es un poderosísimo recurso de la Mnemotecnia, una herramienta que nos permitirá guardar grandes cantidades de información con una asombrosa facilidad, información que, si realizamos bien los procedimientos, nos acompañará por el resto de nuestras vidas.

Quiero poner las cosas en contexto. Imaginen que están viendo un documental o leyendo un libro sobre un tema que les interesa y piensan: “cómo me gustaría recordar todos estos conceptos, nombres, datos, etc.”. Imaginen que, mientras ven o miran, pudiesen ir guardando toda esa información para que no se perdiese, para que estuviese disponible cuando lo deseasen… Fechas, nombres, conceptos, medidas…

No es magia, pero cuando tengamos un cierto dominio de estos recursos sentirán como si lo fuese.

Existen, gracias a la popularidad de los personajes que mencioné antes, especialmente en sus versiones televisivas, muchísimos errores conceptuales y malentendidos sobre el tema, sobre todo con respecto a los procedimientos empleados para utilizar de modo efectivo un Palacio mental. Muchas veces leo artículos o comentarios online donde se suele decir algo como lo siguiente: “si querés recordar la fecha 1957, lo que tenés que hacer es imaginarte que en la entrada de tu casa hay un 1957 gigante. Entonces cuando te imagines la puerta de tu casa, vas a recordar el número”.

Sin embargo, incluso si no sabemos nada sobre Mnemotecnia, no habría que ser muy sagaces para hacer la siguiente inferencia: “bueno, pero es un número, podría recordar que ahí había un número, aunque en poco tiempo podría confundirlo con otro. Podría cambiar un dígito o lisa y llanamente olvidar qué número era”. Y sería correcto pensar esto. Un número es una entidad abstracta. Por más Palacio mental que usemos, no seremos capaces de recordarlo fácilmente si confiamos sólo en “dejarlo ahí”.

Sí es cierto que el factor físico, es decir, el hecho de que lo “dejemos” en un lugar concreto y, sobre todo, en un lugar conocido por nosotros, es clave para el uso de los Palacios mentales. Sería correcto afirmar que el Palacio mental es el inmueble en donde pondremos nuestros archivos mentales. Es sólo el soporte, el lugar que los contendrá, que los protegerá, pero hay que tener otras herramientas, un sistema de archivos, y procesos para poder encontrar la información que deseemos en el momento que la necesitemos.

Hoy sólo hablaremos de cómo construir y utilizar un Palacio mental, pero en esta misma entrada dejaré los links a todos los artículos en donde explico las técnicas y recursos que necesitarán para codificar información, ya sea nombres, conceptos abstractos, números, etc.

A medida que vaya avanzando, los mencionaré y explicaré de modo resumido, pero para su total comprensión, les recomiendo leer los artículos que linkearé. Reitero: el Palacio mental será sólo el soporte físico para guardar la información. La metodología para codificar y almacenar dicha información es otro tema. Como dije, sigan los links y lo entenderán.

Tal vez piensen: “muy bien, suena muy interesante, ¿cómo comienzo?”




                                   


Construyendo el Palacio mental


Lo primero que necesitarán es un lugar que conozcan muy bien, un lugar que puedan recorrer mentalmente sin temor a equivocarse, un lugar del cual conozcan cada habitación, cada espacio. Para no marearlos, les sugiero imaginar inicialmente sus propios hogares, el lugar en donde viven.


Alguna persona tal vez piense: “mi casa/departamento es muy chica/o, no tendría tantos lugares físicos para guardar información una vez que aprenda cómo”. No importa. Luego veremos por qué. Por ahora, imaginen su casa.

Asumamos que es un lugar pequeño, un departamento que sólo tiene una habitación, cocina, baño y un living (incluso si fuese más chico, no importa). Aclaración: si dicho departamento tuviese un balcón y/o un pequeño lavadero, ya serían cinco o seis “estancias” para guardar información. Todo lugar que podamos individualizar espacialmente sirve.

Tenemos entonces este pequeño departamento con sólo cuatro habitaciones o estancias. Pero ese departamento está en un edificio, dicho edificio tiene una entrada, una fachada. También tendrá, por más pequeño que sea, un hall de entrada, ascensor y escaleras. Y luego, una vez en el piso donde vivan, habrá un pasillo y la entrada (puerta) de sus propias casas. De este modo, lo que parecían tres habitaciones son ahora (sin nada de esfuerzo) NUEVE, a saber:

1) La fachada del edificio (lo que vemos desde afuera antes de entrar).
2) El hall del edificio.
3) El ascensor o bien las escaleras.
4) El pasillo del piso donde viven.
5) La entrada al departamento.
6) El living.
7) La cocina.
8) El dormitorio.
9) El baño.

Un lugar muy pequeño nos dio ahora nueve lugares para almacenar información. Quizás alguno/a de ustedes haya pensado: “podría también agregar lugares que frecuento en la cuadra o cuadras contiguas al lugar donde vivo”. La respuesta es sí. Podrían hacer eso. O tal vez se digan: “la casa de mis padres la conozco perfectamente. Podría servirme”. La respuesta también es sí. ¡Podrían!

Y habrá quizás quien haya pensado: “la casa de mis abuelos, los paternos y los maternos… ¡podría tener más de un Palacio mental!”. Y nuevamente, la respuesta es sí, ¡por supuesto!




Recorriendo el Palacio mental. La importancia del orden y la estructura



La información que guardemos en un Palacio mental podría estar relacionada entre sí y tener una secuencia o podría ser muy diversa y no tener relación entre sí.

Para dar ejemplos concretos: podría querer recordar el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. La secuencia de la información será importante y los sucesos estarán conectados. Y si quiero hablar del tema, tengo que entender el orden de dichos sucesos.

Por otro lado, podría tener en una habitación el número de teléfono de una persona importante en mi vida junto con su número de DNI. Imaginemos una persona que habitualmente realiza trámites y que debe anotar dichos datos de su esposa/esposo/novio/novia. Imaginemos que siempre anda con esta información anotada en un papel que desaparece en los momentos de mayor necesidad. Esta persona tiene, en otra habitación, los nombres de los tres hijos de un importante cliente nuevo y sabe que, para causar una buena impresión, sería bueno no olvidarlos. En este segundo caso, la información almacenada no está conectada y basta con ir a la habitación para acceder a ella.

Recomiendo, sobre todo al principio, elegir un orden para recorrer el Palacio mental, realizar una y otra vez en nuestra mente dicho recorrido y recorrerlo siempre del mismo modo. No hay un único criterio. Podría ser volviendo a sus casas. Entonces, la parte exterior, la fachada del edificio, sería la primera habitación o estancia y, desde ahí, irían avanzando. Una vez dentro de sus casas, podrían recorrer las habitaciones del modo en que lo harían para, por ejemplo, mostrarle la casa a alguien que los visita. También podría ser que, por el ordenamiento espacial, pudiesen hacer el recorrido en sentido horario o anti horario. Eso lo eligen ustedes. Lo importante es tener un orden y hacerlo siempre igual.

Si sus Palacios mentales se extienden más allá de la puerta de sus edificios o casas y hay locales del barrio, la plaza, etc., sería mejor que sus habitaciones fuesen la habitación uno, la primera, y que luego recorrieran el interior de sus hogares para, posteriormente, salir al pasillo, bajar y abandonar el edificio.

Acostumbrarse a recorrer el Palacio mentalmente siempre en el mismo orden sirve para, volviendo a los ejemplos anteriores (como el de la Segunda Guerra Mundial), acceder a la información en el orden correcto y no confundirse (en los casos en los que la información está relacionada de modo secuencial).





Identificando numéricamente las habitaciones


Si tuviésemos un Palacio mental grande o bien, por la distribución del mismo, fuese muy posible confundir el recorrido (podría ser una casa muy grande con habitaciones conectadas a varios lugares), podríamos hacer algo para numerar las habitaciones.


Como ya vimos antes, el problema con los números es que son abstractos. Pero hay modos simples de numerar las habitaciones. Volvamos al ejemplo inicial del departamento pequeño:

1) La fachada del edificio (lo que vemos desde afuera antes de entrar).
2) El hall del edificio.
3) El ascensor o bien las escaleras.
4) El pasillo del piso donde viven.
5) La entrada al departamento.
6) El living.
7) La cocina.
8) El dormitorio.
9) El baño.

Digamos que, para agrandar el Palacio, incluimos los comercios y puntos que más frecuentamos de nuestro barrio y que llegamos a 15, 20 o más estancias. No importa el número. Lo importante es que hay lugares más allá de la puerta de entrada del edificio. Como se mencionó, una buena idea sería que la habitación en la que dormimos fuera la primera. Aunque sería difícil que olvidáramos esto (que nuestra habitación es la primera), imaginaremos lo siguiente: delante de nuestra cama hay una enorme espada clavada en el piso. Para hacerlo más memorable, podrían imaginar a un guerrero, saltando y clavando la enorme espada en el suelo. Podrían ver el movimiento violento, oír el ruido que hace, etc.

Hay una serie de reglas básicas para hacer de algo una imagen, aunque es mejor pensar en términos de escenas, como si fuese una película y no una fotografía. Las reglas son las siguientes:

1) Desproporción
2) Acción
3) Exageración
4) Sustitución

El punto 4 no será necesario en este caso. Será útil para cuando utilicemos otro recurso, que mencionaré más adelante.

Sobre el punto 1: el tamaño del guerrero y la espada deben ser desproporcionados. Debemos imaginar una espada enorme, un tamaño poco frecuente. Esto hará la escena más vívida, más extraña y por lo tanto, más memorable.

Sobre el punto 2: como señalé, la imagen es una pequeña película, una escena, donde hay movimiento. No es estática.

Sobre el punto 3: el modo de moverse del guerrero, los sonidos, la expresión, el brillo de la espada, deben ser exagerados, teatrales, por decirlo de algún modo.

Ahora bien, se trata de UNA ESPADA CLAVADA. Cuando vean la espada, recordarán que esa es la habitación número UNO.

Supongamos que eligen el siguiente recorrido: “me levanto y luego voy al baño”. Muy bien. Ahora entran en el baño y pueden imaginar, en el centro, una enorme cruz, una imagen muy propia de la cultura judeo-cristiana. No importa si son creyentes o ateos. La imagen de una cruz es algo familiar. Una cruz son básicamente DOS TRAZOS o DOS LÍNEAS. Así sabremos que es la habitación número DOS. Recuerden las reglas para “anclar” esas imágenes: podrían imaginar que la cruz rompe el piso y se levanta ante ustedes, etc.

Con el tiempo, no necesitarán de “toda la película”. En un Palacio mental de 20 habitaciones, digamos que, en la número 15, eligieron poner a una hija, sobrina, pariente o lo que fuere, a la que siempre recuerdan por su cumpleaños de 15. No van a necesitar, como al comienzo, imaginar toda una escena. Sabrán que 15 es CUMPLEAÑOS DE QUINCE y automáticamente sus mentes saltarán a la habitación que contiene dicha “ancla” o marcador de posición.

Lo que deben hacer es entonces hallar una cantidad igual al número de habitaciones de objetos o imágenes que les recuerde el número de habitación.

A continuación, les dejo el link de un artículo que escribí sobre el tema. Habla sobre algo llamado COLGADEROS. Hago dos aclaraciones. La segunda es la más importante.

1) La técnica de los colgaderos tiene otra función. No están pensados para numerar habitaciones. Pero el modo de construirlos nos será de utilidad para esto.

2) Una de las técnicas que mencionaré más adelante también permite crear colgaderos, pero utilicen la metodología de este link, ya que el otro recurso lo utilizaremos para recordar datos relacionados con números (fechas, medidas, cantidades, etc.).





Entonces, reitero: si tienen un Palacio mental de 20 habitaciones, tienen que construir 20 marcas de posición para que estén todas numeradas. De este modo, pueden saltar mentalmente de una a otra sin necesidad de hacer todo el recorrido.


Les recuerdo que si las informaciones no están conectadas por secuencia alguna y no importa el orden, no sería necesario hacer esto. De todos modos, les sugiero que lo hagan, por dos motivos. El primero, porque no molestará que estén numeradas. El segundo, porque irán practicando una serie de procesos y habilidades que les serán de mucha utilidad para TODAS las técnicas y recursos de la Mnemotecnia que iremos viendo y que se combinan para guardar información en nuestro Palacio mental.

Podrían llegar a creer que es difícil hallar 20 imágenes para numerar habitaciones, pero les aseguro que cuando se ponen a hacerlo, la creatividad surge. Practicar Mnemotecnia también mejora la capacidad de imaginar y la creatividad, tal como irán viendo. Aclaro, además, que estas marcas de posición las podrán usar luego en muchos Palacios mentales. Personalmente, tengo todos mis Palacios mentales numerados. Como son obviamente lugares distintos (casas, recorridos que solía hacer en distintos momentos de mi vida) no tengo confusiones con las marcas. Si pienso en el número ocho, en mi caso, imagino un enorme reloj de arena, que es básicamente la forma de un ocho. Puedo saber, en cada uno de mis Palacios mentales, qué habitación es la octava (en la casa de mis abuelos paternos, maternos, en el recorrido a mi colegio que hacía cuando era chico, en la casa y edificio donde vive mi madre, etc.).

Aclaro también que, con un poco de imaginación, hice otro juego totalmente distinto de colgaderos, los cuales sí uso como colgaderos, con 52 posiciones numeradas. Luego hice, con otro procedimiento, una lista de 100 colgaderos, que también uso como colgaderos y no para numerar habitaciones. En cada uno de estos juegos, si bien guardan cosas diferentes y hasta cumplen funciones distintas, cada colgadero alude a una posición. Lean el artículo y verán que, con algo de ingenio, hacen 20 fácilmente.

Entonces, ¿hasta ahora qué hicimos?

1) Construimos un Palacio mental (ya conocen el procedimiento como para crear varios, todos los que deseen).

2) Numeramos las habitaciones (sabemos que no siempre será necesario pero que es conveniente).

Última aclaración sobre el tema antes de proseguir: también sería posible no numerar todas las habitaciones y sólo dejar una marca en la primera (1), la quinta (5), la décima (10), la quinceava (15) y la vigésima (20) habitación. De esta manera, tendremos siempre en claro dónde comienza el recorrido, dónde termina y las posiciones intermedias. Luego, si deseo ir a la 16, iré a la 15 y avanzaré una más. Reitero: si se ponen a buscar marcas de posición, verán que no necesitarán hacer esto y que podrán numerarlas a todas. Pero, al comienzo, si aún no hallan todos los números, pueden hacerlo de este modo.

Entonces, el Palacio mental está listo y sus habitaciones, numeradas.






Guardando información. ¿Cómo proceder?


Está todo listo para comenzar a almacenar información. ¿Cómo seguimos?

Para ilustrar el procedimiento debo, necesariamente, recurrir a ejemplos concretos, porque explicar la metodología en abstracto, si bien sería posible, sería mucho menos claro.

Vamos a suponer que deseo guardar, en mi Palacio mental, la historia del Imperio Romano. Tomo como punto de partida la figura de Cayo Mario, un General romano que hizo importantes reformas en el ejército.

Aclaro que el ejemplo que desarrollaré es real. Me refiero a que los datos son verdaderos. Es uno de mis Palacios mentales. Contiene la historia de Roma, desde que es una república (pero ya se empieza a perfilar como Imperio) hasta su división en el Imperio Romano de Oriente y Occidente, y la caída del Imperio Romano de Occidente. Fue una serie de 13 documentales del History Channel que vi hace un tiempo. Incluye datos de otras fuentes: libros, artículos, otros documentales, etc.

Aclaro también que no desarrollaré toda la estructura de cada una de las primeras 13 habitaciones, ni todo el contenido que hay en cada una de ellas. Sólo describiré las primeras, mencionando lo más importante para ilustrar los procedimientos.

En mi primera estancia, que es el patio delantero de la casa de mis abuelos maternos, veo a una persona vestida con la túnica romana. Camina con dificultad porque está casi tapada de carbón. (Sé que suena raro, pero sigan leyendo y verán cómo se relaciona con la historia romana). Logra salir con dificultad. Tiene la cara teñida de carbón. De repente, viene corriendo una mujer que conozco, cuyo nombre es Susana. Tiene, en el cuello, un enorme colgante brillante con una L y salta hasta que la persona de la túnica romana la toma en sus brazos. Detrás de ellos, veo un iglú esquimal con el personaje de Matrix, Neo, parado sobre él. Aparece por la izquierda otra persona que conozco, cuyo apellido es Bárbaro, y los saluda. Pero cuando se gira, la persona toda teñida por el carbón y Susana, con el colgante al cuello con una L, le clavan una espada por la espalda. Este se da vuelta furioso y cae haciendo gestos de venganza. Luego aparecen, por ese lado, muchos clones de este señor de apellido Bárbaro que atacan al hombre teñido de carbón y a Susana con la L. Ambos se escapan pero, unos pasos más allá, se atraviesan una espada ellos mismos y mueren. A un costado, veo un frasco de veneno.

En la parte central del patio, veo al marido de una de mis primas, Mario, subido a una mula. Delante de él, veo una cadena montañosa, los Alpes, y arriba de éstos, una taza de sopa de una marca muy conocida en mi país (Knorr). La taza tiene manos y pies. Tiene el logo de la marca también. Está subida a un caballo de una película de dibujos animados, una película de hace muchísimos años, que se llamaba Ico el caballito valiente. Pero Ico, el personaje, es una mujer.

Me detengo para explicar. Tal vez piensen: “qué selección de imágenes… ¿pero qué tiene que ver todo esto con la historia de Roma?”

Lo que acaban de leer, y espero que de ver (como si fuese una película), es la combinación de dos técnicas de Mnemotecnia. Una llamada Pensamientos Sustitutivos y la otra, Código Fonético.

Traduzco la escena. Al ver a una persona vestida con túnica romana que camina casi tapada, y teñida, por carbón, recuerdo a Carbón, que era un político romano. Cuando aparece Susana, con un enorme colgante dorado con una enorme L en su cuello, y salta sobre él, recuerdo que fue nombrado Cónsul (con Susana con una L: CÓNSUL). El iglú con el personaje de Matrix, Neo, parado encima, me indica que estamos en el Siglo II AC. Se preguntarán por qué. Lo anterior tiene sentido, es decir: Carbón, así se llamaba la persona, está con “Su” (diminutivo de Susana) y ésta tiene un colgante con una enorme L, lo cual me recuerda a “Cónsul”. Pero por qué el iglú con Neo. Si dijese “iglú dos”, la frase me sonaría a Siglo dos… La imagen de Neo es una imagen que utiliza el código fonético para convertir números en imágenes. Neo es el número dos. Como señalé al comienzo, sólo diré lo básico y dejaré los links para que aprendan cada una de las técnicas de modo pormenorizado. En los artículos, hallarán todas las explicaciones.




Los museos que conozcamos bien pueden ser excelentes Palacios mentales. En este caso, el Museo Nacional de Arte Decorativo (Buenos Aires, Argentina).




Continúo. ¿Recuerdan cuando les dije que tenía varios juegos de colgaderos? Pues bien, uno de dichos juegos está construido con el sistema fonético y me sirve tanto como colgaderos (más arriba ya dejé el link a la entrada que habla de ellos) como imágenes que codifican números. Neo tiene una sola consonante, la N. En el sistema fonético, las vocales no valen nada. Sólo valen las consonantes (casi todas). En este caso, la N es dos. Es decir que veo la imagen y la “leo” como “iglú dos” o Siglo II.

Podría no poner el siglo. Podría ser más preciso y memorizar el año exacto. En mi caso, y a los fines de ese Palacio mental, no lo necesito. Pongo los siglos para que haya una referencia temporal, para darles un marco a los hechos, y con eso me basta.

Luego, si recuerdan, les dije que aparece una persona que conozco, cuyo apellido es Bárbaro. (Cuando digo que “conozco” no tiene por qué ser personalmente. Sirve cualquier persona que podamos visualizar bien: escritores, directores, actrices y actores de cine o teatro, familiares nuestros, etc.). Carbón le da la mano a Bárbaro. Esto me recuerda que dialoga con un pueblo Bárbaro, los Cimbrios (este dato lo recuerdo de otro modo, pero como dije, no explicaré cada elemento). Éstos alegan que no sabían que eran territorios romanos, se excusan y dicen que desean retirarse pacíficamente. Carbón les da el visto bueno, pero sin que ellos sepan, manda a emboscarlos cuando se están retirando. Algunos sobreviven y cuentan lo sucedido. El pueblo bárbaro ataca a las legiones a su mando, aniquilándolas casi por completo. Carbón logra huir.

El documental daba a entender que huye para suicidarse antes que presentarse deshonrado ante el Senado. En otras fuentes, se dice que volvió y que se suicidó con veneno. Por eso veo que se suicida luego de la batalla. Pero al mismo tiempo, veo el veneno que me recuerda que otras fuentes dicen otra cosa.

Luego veo al marido de mi prima, Mario, vestido de general romano, sobre una mula. Esto me recuerda al General Mario, quien fue famoso por sus conquistas militares. Fue nombrado, también varias veces, Cónsul. La mula me recuerda a “las mulas de Mario”, como se llamaban a sí mismos sus soldados, ya que, entre las reformas, hizo que los soldados cargasen su propio equipo. Esto le permitió al ejército romano tener más flexibilidad y movilidad. Otra modificación fue que ya no era necesario ser terrateniente, como históricamente había sido hasta ese momento, para formar parte del ejército romano. Mario reclutaba a cualquier persona libre y ciudadana de Roma.

Los Alpes me recuerdan que las montañas eran una barrera natural en una de las fronteras del Imperio. Pero Mario y los generales romanos sabían que no podían contar con la protección de algo que no controlaban, ya que, tarde o temprano, los pueblos bárbaros hallarían un modo de pasar.

La taza de sopa Knorr sobre Ica (que es la versión femenina del caballo de la película de dibujos animados que mencioné). Ambas cosas combinadas serían Knorica, lo cual me recuerda a la región que tiene un nombre muy similar: Norica, Norico o Noricum. Era una zona habitada por personas que si bien no formaban parte del Imperio (en aquel momento al menos), comerciaban con éste. La región de Nórica, o los Nóricos, sufrieron también las invasiones bárbaras. Luego serían anexionados como Provincia de Roma. La región de Nórica está en lo que sería actualmente Austria, la Baviera de Alemania y una parte de Eslovenia.

Notarán que menciono datos y conceptos que parecen surgir “de la nada”, porque no he hablado de ninguna imagen que me los recuerde. Aclaro: la mayoría de dichos datos no tiene imagen alguna. Simplemente los recuerdo por mis conocimientos previos, que ya estaban consolidados. Todos tenemos un bagaje cultural. El tamaño de dicho bagaje puede variar, pero todos poseemos uno. Y esos conocimientos están consolidados. Los construimos con el tiempo, sin necesidad de técnica alguna.




Museo Nacional de Arte Decorativo (Buenos Aires, Argentina).


La Mnemotecnia no reemplaza la memoria “real”. Es un poderoso aliado, una especie de potente motor de arranque. Piensen en todo lo que recuerdan sin hacer nada, sin utilizar ninguna técnica especial, al terminar de ver una película, leer un libro o asistir a una charla. Simplemente lo recuerdan por el hecho de prestar atención.

Es un vicio y una deformación del sentido verdadero de la Mnemotecnia, y de sus recursos, intentar traducir todo en lenguaje mnemotécnico. Sería un sinsentido. Ese intento convertiría a los Palacios mentales en lugares atiborrados de cosas, caóticos, pero por sobre todo, iría contra el normal funcionamiento de la mente humana. Reitero: la Mnemotecnia es un poderoso aliado, un potente motor de arranque para que aparezca la MEMORIA REAL.

Cuántas veces les ha sucedido ir caminando, pensando en cualquier cosa, y que de pronto, un olor, una palabra, una imagen, los haga viajar muchísimos años atrás y recordar momentos con gran lujo de detalles, de modo involuntario. La Mnemotecnia es el arte de producir a voluntad ese fenómeno.

En este punto, querrán saber cómo generar Pensamientos Sustitutivos y cómo codificar con el Código Fonético cualquier dato que sea numérico. A continuación, dejo los links a las entradas donde se explican ambas cosas de modo detallado.




Describir un par de elementos del Palacio con palabras es algo extenso. Lo poderoso del recurso consiste en que verán, en segundos, varias escenas. Y dichas escenas traerán desde los datos más precisos (nombres, fechas, cargos, etc.) hasta los más generales y conceptuales. Se darán cuenta de que la memoria real, estimulada por esas imágenes, aparece llena de muchas otras cosas que “simplemente recuerdan”.


La idea es, entonces, poner en cada habitación los elementos que deseemos recordar. De este modo, al ir recorriendo nuestro Palacio, podremos ir reconstruyendo la historia, la narrativa, de aquello que deseamos almacenar.



Museo Nacional de Arte Decorativo (Buenos Aires, Argentina).



Consideraciones a la hora de guardar información por primera vez en nuestro Palacio mental


Quiero mencionar algunas cosas para que construyan Palacios mentales ordenados, claros y estables. Con la práctica, sabrán qué escenas e imágenes les funcionan mejor, se volverán más rápidos a la hora de construir pensamientos sustitutivos y codificarán números de muchísimas cifras en muy poco tiempo. Pero, hasta entonces, una guía básica:

1) En cada habitación o estancia, podrán recordar los elementos más importantes. Ejemplo: en la habitación, recordarán la cama, la mesita de luz, el televisor, etc. Por eso, cuando pongan más de una imagen (habitualmente guardarán varias) relacionen esas imágenes y escenas en movimiento con dichos elementos. En mi caso, Carbón estaba sobre un rosal que tenía mi abuela.

2) Dentro de cada habitación, piensen en un modo de ver esos elementos (por ejemplo, en sentido horario o anti horario), para ir poniendo siempre en ese sentido cada cosa y luego “leer las escenas” de modo más ordenado. Con el tiempo, verán que todo el procedimiento se vuelve una especie de “segunda naturaleza” y que guardan las cosas de modo casi automático. Por otro lado, incluso si dejan un par de escenas (y sus imágenes) sin ordenar con un criterio, lo más común sería que, al verlas, la memoria real les dijera en qué orden deben relatar todo.

3) No atiborren de elementos al Palacio mental. Lo digo por dos motivos. En primer lugar, la idea no es memorizar todo palabra por palabra, concepto por concepto. Esto haría que cada pieza o estancia estalle de cosas que no tendrían un lugar propio. La cercanía haría que se confundan y que se mareen con los significados de las escenas, el orden de las mismas, etc. En segundo lugar, sería ir contra lo que antes llamé el normal funcionamiento de nuestra mente. Si vemos una película o leemos un libro, al terminar, tendremos una idea general, una estructura. La Mnemotecnia es un recurso para dar un soporte físico a dicha estructura, ordenarla y agregarle todos los datos y elementos más precisos que son más difíciles de recordar con la memoria real.

4) Sinteticen. Esto está relacionado con el punto anterior. Con la práctica de estas técnicas, una de las cosas que notarán es cómo mejora la capacidad de conceptualizar, de lograr un mayor poder de síntesis.


5) La Mnemotecnia requiere de cierto esfuerzo. Hay gente que cree que es magia. No lo es. Pero una vez que uno aprendió la metodología, es tan natural como hablar. Con el tiempo, podrán ver documentales mientras, a la vez, los resumen y guardan los conceptos más importantes (tal vez, haciendo una pausa cada tanto para oír mejor un nombre que no entendieron bien o para pensar en cómo hallar un pensamiento sustitutivo para un concepto abstracto, nombre o lo que fuere). Aclaro que el esfuerzo no es tan grande. Requiere de constancia. Lo bueno es que, una vez que empiecen a utilizar el Palacio, la práctica no será algo que tengan que buscar. La práctica será algo natural, porque cada vez que se acerquen a un tema que les interese, utilizarán estos recursos. Al comienzo, tal vez es bueno hacer ejercicios simples: codificar números, crear colgaderos, buscar pensamientos sustitutivos de cosas que se nos ocurran para entrenar la mente, etc. Luego, ya no será necesario, porque sabremos cómo.


6) Usen los Palacios mentales para cosas que de verdad les interesen. Podrán llevar esos conocimientos siempre con ustedes. Usarlos con cosas que los estimulen hará que sientan más ganas de practicar. Y las cosas que nos interesan, además, las recordamos mejor. No crean que una vez que hicieron el Palacio, “ya está”. Siempre es recomendable repasarlo al otro día, consolidar las escenas, imágenes, etc. Luego de un par de días, visitarlo nuevamente… Después de unas semanas, volver… No hay nada que sea “a prueba de olvidos”, pero sí les puedo asegurar que lo más importante, lo que esté debidamente anclado físicamente (con escenas vívidas, siguiendo las reglas que mencioné al comienzo), la estructura básica, los acompañará por siempre. Tal vez, cada tanto, se les podrá olvidar algún detalle. No pasa nada. Si lo advierten, busquen lo que olvidaron y refuércenlo, hagan una escena más exagerada, relaciónenlo con un elemento de la habitación de un modo más ostensible. Una vez que hagan esto, ya no lo olvidarán. Es raro, pero justamente, lo recordarán por el olvido que tuvieron.

7) Visiten sus Palacios mentales. Se supone que ahí guardaron información que les importa. Naveguen por ellos. Reitero: no esperen hacer un Palacio, no regresar a él por 30 años y pensar que, al volver, todo estará igual y será claro. Como dije, si está bien hecho, lo básico estará. Pero la pregunta sería: ¿por qué hacer un Palacio y esmerarse en meter información que no nos molestaremos nunca en ver o usar? Si de verdad es una temática que nos interesa, no tendría sentido hacer eso. Al navegar por ellos, los fijan, los pulen.

8) Cuando un Palacio mental ya esté debidamente consolidado, notarán que pueden, con mayor facilidad, agregar otros datos. Las escenas previas nos servirán de soporte. En el ejemplo de Carbón, si ahora quisiese agregarle un dato, sería mucho más fácil. Podría imaginar que saca algo de la túnica, que tiene tos y escupe algo, que le cae algo en la cabeza, etc. Recuerden la síntesis. Primero pongan lo que estructura, los conceptos básicos, los datos, nombres y conceptos más importantes. Luego, con tiempo, pongan los detalles. Muchas veces, se sorprenderán de cómo mejora la memoria real y de cómo hay cosas puntuales que ya no necesitan anclar porque las saben con la misma seguridad que sus nombres.

Ahora sí, esto es todo. O casi. Una última cosa: un último link. Si se diese el caso de que, dentro de una habitación, quisieran recordar una sucesión de escenas e imágenes y, además de ordenarlas con los criterios que expliqué antes, desearan asegurarse, con algo más, de recordarlas en orden (dentro de la misma habitación, ya que para el orden general están las habitaciones numeradas), podrían recurrir a la técnica de la Cadena. Como su nombre lo indica, es una técnica y procedimiento para encadenar imágenes, objetos, escenas, etc.




Museo Nacional de Arte Decorativo (Buenos Aires, Argentina).




La Mnemotecnia puede servir para memorizar TODO MUCHÍSIMO MÁS FÁCIL. Pero requiere imaginación y un poco de esfuerzo. Lograrán hacer todo más rápido, a la vez que protegerán esos datos contra la erosión del tiempo. Cuando prueben, verán que con la Mnemotecnia aprenden más y mejor, en un lapso más breve. Pero siempre habrá que dedicarle tiempo, sobre todo al comienzo.

Esto sí es todo. Les dejo dos links más con otras entradas con recursos extras. En ellos, verán cómo, adaptando estos conceptos, podemos crear nuevos recursos. Aclaro que, en el caso del segundo link, los recursos y técnicas que describo no las leí en ningún libro o artículo ni me las enseñó nadie. Utilicé mi propia creatividad para crear una herramienta que A MÍ ME SIRVE. Seguramente, ustedes hallarán otras cosas o se basarán en el mecanismo que les doy y lo modificarán a su conveniencia, o no… La Mnemotecnia es PERSONAL. La imagen que a mí me evoca un concepto abstracto a ustedes podría no representarles NADA. Recuerden eso. Nos basamos en nuestras historias personales, lo que sabemos, la gente que conocemos, conocimientos previos, etc.

Próximamente habrá más entradas sobre Mnemotecnia, otros recursos, otros usos…

Si no comprenden algo y desean orientación hagan la pregunta en comentarios y con gusto les responderé.

En el futuro habrá otra nota sobre Palacios Mentales con otros detalles, y para que sigan comprendiendo y ampliando el conocimiento del tema.

¡Hasta la próxima!




Museo Nacional de Arte Decorativo (Buenos Aires, Argentina).


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Desde ya, muchas gracias y hasta la próxima.

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